ya sabes que nunca te olvidaré y vendré a colgarte alguna traducción (si me lee alguien que no entienda gallego), así continuaremos cerca tú de mí y yo de tí.
Como por ensalmo y sin saber muy bien por qué, como pasan las cosas importantes, este fin de semana me reconcilié con mi aldea. De alguna manera recuperé Dornelas para mí, el lugar que fue mi universo hasta los 7 años. En la adolescencia Dornelas se llamaba vacaciones. Se llamaba lectura a la sombra de los robles, bocadillos de nocilla, canciones en la radio. Se llamaba fiestas, hablar de chicos, pensar en chicos, soñar con chicos. De joven, la aldea era un sitio claustrofóbico y aburrido que pisaba lo menos posible y a donde mi madre se empeñaba en seguir yendo. Volvía con noticias: Murió fulanito. Hay que cambiar el portal de la eira que está cayéndose. Van a parcelar las tierras. Perdimos la finca del Reboiro. Hay goteras en el tejado. Se secó el melocotonero de los melocotones grandes. Menganito montó una granja de cerdos y ahora aquello apesta. Abrieron un supermercado al lado de la carretera [y menos mal, porque ya no se puede comprar leche a los vecinos (¿por qué?, mujer porque la gente ya no tiene ganado!. Y entonces como labran las fincas?. Pues con el tretor!, ah...)]. Siendo ya una mujer, Dornelas fue punto de reunión familiar unos días al año: Nos juntábamos hermanos y hermanas, con toda la sobrinada; los franceses con los ingleses con los coruñeses; los únicos días del año en que mi madre tenía una cara como la de la luna llena en un cuento para niños. Cuando ella enfermó, en los años dedicados a su cuidado, la aldea quedó lejos de nuestras vidas. Dornelas era sólo un nombre. Allá la fuimos a enterrar, donde ella quería, en el terruño del que nunca se había alejado en su corazón. Para su tumba encargamos una losa de granito. Llovía el día del entierro, era noviembre. Mucha gente muere en noviembre. En el atrio mi hijo me tenía el brazo echado sobre el hombro y se corrió el rumor de que me gustaban jovencitos. Recordé con tristeza cómo temía mi madre que nos criticasen y cuanto había detestado yo ese sometimiento de la gente ante el ojo vigilante de los cotilleos, ese tener que ser conforme al estándar que era obligado en Dornelas [y en casi todos los sitios pequeños], donde la singularidad se pagaba con el alejamiento o el desprecio; ese vivir prisioneros de la apariencia, pendientes de los juicios y prejuicios de los vecinos. Comprendí que yo no pertenecía a aquél sitio desde hacía muchos años, que me había desvinculado afectivamente de la aldea actual. Y convertí Dornelas en un paisaje, la que contenía los recuerdos que se reducían a la niñez y a la adolescencia. Un paisaje que me iban estropeando. Desaparecían fincas y viñas, prados, fuentes, robledales, castañares. La maleza atascó los caminos, disfrazó los vallados, secuestró mis recuerdos. Sin embargo los montes quedaron hendidos por incontables carreteras comarcales, tronzada su paz, descubierto su misterio. En cada visita me sentía más ajena y decepcionada. Sólo de vez en cuando surgía un rinconcito que aún conservaba su esencia, y rebullía en mi interior la niña dornelá que fui.
Pero este finde pasado, algo me llevó allá y mientras daba un paseo por los sitios que me cuesta reconocer, de pronto comprendí que a la aldea sólo le pasó lo mismo que al resto del país, lo mismo que a Coruña: los lugares que están vivos son cambiantes, dinámicos, reflejan la vida de quien los habita, se moldean a los tiempos. Las catedrales al lado de las casas de diseño vangüardista, todos los elementos en un acoplarse sorteando el caos. Y cambié mi punto de vista: me alegra que Dornelas estuviera viva todos estos años, que hubiera evolucionado con las gentes que la habitaron. Quedar detenida en el tiempo para una aldea significa estar vacía, sin vida, desaparecer. Subí a otear para re-situar mi mapa mental en la orografía actual (los cambios realizados por el Plan de parcelación de las tierras y los más recientes del paso del AVE), recorrí las carreteras en coche, caminé por los renovados caminos y adiviné en las piedras de las casas reconstruidas aquellas otras piedras grises con musgo y líquen, y en los tejados relucientes los viejos tejados ondulantes en los que crecían helechos. Reconocí debajo de los porches con muebles de jardín los antiguos alpendres que albergaban carros y arados, yugos y grades. Y donde ahora hay césped y barbacoas para el churrasco, estaban las eras donde se majaba el grano y se apilaba la paja. Ha llegado la hora de re-conocernos, de que Dornelas reconozca a su niña debajo de mi madurez y yo la reconozca la ella, por encima de su progreso, porque las dos seguimos siendo nosotras. Nunca se sabe! lo mismo cuando me jubile vuelvo a vivir allí, y así cerrar el círculo [si el Azar lo quiere].
Ayer el vaso en el que me sirvieron el café venía con la bandera de egpannña pintada con un rotulador. Vi esa misma enseña en mejillas de niños, en bíceps musculosos, en jóvenes traviesas, en antebrazos de taxistas. Las ventanas vestidas con renovados stores de los mismos colores. Coches y motos con la banderita como si fuesen aquellos otros, oficiales, de los tiempos oscuros. Al anochecer, disfrutando del fresco en la acera, los chicos y chicas brasileños del bar de mi calle, saltaban convertidos en superhéroes de capas improvisadas color rojo y amarillo y gritando soy españó españó españó. Estos prolegómenos estallaron en fiesta tan pronto como la selección española de fútbol le metió un gol a aquellos hombretones impresionantes como panzers, que corrían por el estadio arrasándolo todo; el aire explotó en cohetes lanzados desde cada calle, desde cada plaza, desde las puertas de los bares. Si mientras se jugaba el partido la ciudad permanecía dormida, como en las madrugadas de los domingos, al terminar se llenaron las calles de coches tocando el claxon, de ruído, de entusiasmo; ya eran cerca de las 2 de la mañana y las bocinas seguían con su apasionada y desafinada melodía.
Dicen que noches alegres, mañanas tristes; pero quien podía suponer que nos iba a caer la del pulpo; que la ciudad despertaría, ademáis de con resaca, con este envoltorio de granizo, rayos desgarrando con fuego el cielo oscuro, los cristales vibrando con el estruendo de los truenos amenazadores. La poca gente con la que me cruzaba en la calle camino del trabajo, apuraba el paso arrimándose a las casas, los repartidores abandonaban la mercancía en los palés buscando el refugio de los cafés. I yo, que palidezco con un relámpago, ansiosa por llegar a mi protectora caja de Faraday.
Esta mañana a las 9,30 después de la tormenta en el barrio de Labañou, cerca de donde trabajo
Y aunque parezca mentira, son estas menudencias las que recordaremos como tiempos felices --ahora desapercibidos-- cuando los buitres formen círculos sobre nuestras cabezas; porque, entonces, estas pequeñas cosas ocurrirán como en un escenario lejano, donde la vista no podrá alcanzar a distinguir los detalles.
"Vivo y sin diagnosticar!", fue la respuesta del médico aquél a la pregunta de "cómo estás?" esa frase me ayuda a relativizar la gravedad de las experiencias y me muestra la llanura donde habitan las posibilidades: deslizarse por las sensaciones, beber de las emociones, cruzar los precipios sobre un alambre, incluso take a walk on the wild side [aunque luego elija dejarme acunar plácidamente por la cotidianidad] pero hoy la frase no me acoge, no me protege. la explanada parece desierta del pozo del descontento trepan de nuevo los reptiles, percibo sus arañazos. los reconozco.
-
"Walk on the Wild Side" es una canción donde Lou Reed pinta el mundo de chaperos, travestis e inadaptados en la Factoría Andy Warhol. Lou Reed cantante y compositor, influyó en el arte pop de la década de los 60 del pasado siglo y alguna de sus canciones ya forman parte de la historia de la música.
Sucedió porque estaba desprevenida. Esperaba en el cruce de la av. de Arteixo con la ronda de Outeiro [los cascos de la raido en las orejas abstrayéndome del ruído del tráfico], la atención resbalando por la acera de enfrente, donde un padre hablaba con su niño [me simpatizan los hombres que llevan bandolera] y, distraída, no me enteré de que Mick Jagger me decía déjame susurrarte al oído y me convertía en aquella que fuí hace tiempo Angie era nuestra canción [no podíamos imaginar, cuando la escuchábamos pegaditos, que la letra iba a ser nuestra historia]. Cuando volví a ser yo pasaba a mi lado el hombre del bolso [y qué ojos tan bonitos tenía]. El semáforo se había cerrado de nuevo.
Algunos recuerdos son como garrapatas, están prendidas nosesabedonde, y aprovechan cualquier ocasión para saltarte encima.
En los primeros domingos soleados de la primavera A Coruña se despereza, se abre y la gente que ya está de por sí vertida en la calle, se pasea por los aperitivos de las tabernas, se desparrama por calles y plazas, atesta las terrazas de los cafés, [incluídos los noctámbulos del sábado, con sus gafas de sol].
Los Cantones, A Mariña, O Parrote, María Pita, todas las calles del Centro tienen algo de espectáculo, explotan en bullicio y colores, alternan luces y contraluces. Yo también quise mezclarme en el alboroto poniéndome a la cola de laItaliana, [reflejan las galerías de la Marina el sonido de las caracolas, el destello del sol en el mar de la Dársena], el siguiente por favor, entramos por una puerta, salimos por la otra con el helado en la mano, queda inaugurada la temporada!
Es la ciudad en la que vivo, en esta esquinita del mundo. La que me susurra en los rincones, como un amante secreto, cositas que sólo yo puedo escuchar.
- - Galerías como las de la Av. da Mariña, de las que tanto presumimos, las hay en muchos lugares de Galicia. Incluso se comenta que su construcción tiene origen en un arquitecto que provenía de Vitoria a mediados del s. XIX; lo que importa es que en A Coruña alcanzaron su identidad. Se dice que hasta Le Corbussier tuvo guardadas unas fotos, asombrado de su belleza. (Lo mismo es una leyenda urbana -de A Coruña-. Lo recoge Mariano Tudela)
A cada nueva emoción [pieza de nuestro Tetris interno], hay que buscarle el sitio adecuado para encajarla con las piezas que ya tenemos, procurando que quede bien situada a fin de no entorpecer la colocación de las siguientes. A veces, alguna pequeña pieza se nos queda fuera de sitio y eso puede estorbar el paso de las otras, ocasionando un revoltijo tétrico-emocional; en esos casos conviene tener la destreza y la rapidez necesarias para reparar los daños y que el conjunto quede arreglado lo antes posible [no resulta fácil con tantas figuritas de diferentes colores bajando a la vez y menos teniendo el Tetris en un nivel emocionalmente alto]; por eso, cuando alguna pieza no me encaja y yo, hábilmente, muevo, giro figuritas arreglando el desaguisado interior, me siento satisfecha.
[En la vida es así, como jugando al Tetris: las piezas sólo dejan de bajar cuando se acaba la partida.]
El Tetris ha sido uno de los juegos más populares en la década de los 80 y los 90 y pasó a la categoría de mito en la historia de los videojuegos. Le han salido clones de lo más variado, incluyendoversión porno, con música, etc. En algunas versiones te dan menos de un segundo para rotar y mover las piezas antes de encajarlas.
en este sistema se nos anima, deliberadamente, a despilfarrar la vida [éso sí que es un crimen y no la eutanasia] y para poder vivir, paradójicamente, la vamos malgastando [sin percibirlo], como debe ser. arropamos nuestras malgastadas vidas en otras igual de perdidas [en brazos de nuestras madre, entre las piernas de alguien]. y si no encontramos acogida, siempre nos quedará el vino. [y las ONGs]
la primera vez que vi el mar me pareció pequeño. me habían dicho que era tan grande como jamás podría imaginar. pero pude. desde entonces imagino con precaución, siempre hay que dejar lugar para el asombro.
wordpress me guiñó el ojo y yo soy facilona, me mudo a un nuevo blog, al que os invito. no voy a hacer fiesta de opening, porque me he llevado lo de aquí desde enero de este año, así que va a ser más de lo mismo, pero ésta vez será un blog exclusivamente en gallego. es algo que quiero hacer. como estaba haciendo ya en las últimas entradas, traduciré al castellano los posts más difíciles (si continuais visitándome algunos que no entendeis gallego) y en el mismo post os dejaré un enlace aquí, dónde lo encontrareis en castellano -después de todo este blog está escrito en castellano casi todo el tiempo- así tendré un motivo para venir: es que han sido casi 5 años de absoluta fidelidad a "sin pena ni gloria" y le tengo cariño. (aunque estoy un poco hartita de alguno de los defectillos de zoomblog a la hora de administrar el blog, la verdad).
dejo la nueva dirección por si alguien quiere enlazarme en su blog. título:
din que os medos, as paixóns, os sentimentos que con tanto tesón nos agachamos a nós mesmos, escapan das ataduras mentres durmimos e pasean ceibes, disfrazados, no mundo onírico. en soños todos temos experimentado sensacións que son reais, angustiosas ou terroríficas, provocadoras dunha desazón que persiste ó espertar: o suor e as palpitacións pasan pronto, pero en ocasións quedamos o resto do día envolveitos nunha sensación desacougante, tea de finos fíos pegañentos
soñei que o meu fillo estaba nunha trincheira en afganistán, era un casco azul. rodeado polo inimigo, atrapado, sen resquicio para a fuxida, ante o inevitable que ocurriría en poucos minutos, enviábame un SMS despedíndose de min, coa tranquilidade de quen sabe que xa nada importa: "mamá estamos atrapados. no hay salida. es el final. ya stanaqiitquierp". a dor traspasoume o peito, ainda que durmindo fose, e dela andiven fuxindo o día enteiro, máis pola esquiniña víalle o ridículo do asunto: mira tí, por SMS.
As horas de ledicia danche unha man de pintura por dentro e quedas coma nova. Qué boa velada tivemos en Cesuras, qué ben o pasei (non ese pasalo ben de jiji-jaja [que tamén]). Deuse a conxunción precisa para acadar ese punto de estar a gusto, no que todo está no seu sitio. Tiñamos comida e viño; o cuarto quentiño pola leña ardendo na cociña de ferro mentres fora xeaba. Nós, de distintas procedencias, de diferentes edades, compartindo experiencias, contando historias. Falouse de pobos, de idiomas, de por qué todas as vacas teñen nome de muller, de música, de cousas coma o didgeridoo, un instrumento feito polos aboríxes australianos que provoca toda unha aventura vibracional e desoutro, tamén antigo, a txalaparta, que é vasco (claro). Postos en ambiente, a muller loira, que naceu no País de Gales, cantounos unha canción en galés: unha canción de cuna que lle cantaba a ela sua nai. A voz tan tenra, de misterioso aceno, soaba a conto soñado. E a moza dos sorrintes ollos azuis cantou fados en portugués, cunha preciosa voz. Interpretábaos e vivíaos tan ben que se me alporizóu a pel coa emoción:
Cheia de penas, cheia de penas me deito, e com mais penas, com mais penas me levanto. No meu peito, já me ficou no meu peito, este jeito, o jeito de querer tanto.
O seu mozo, que é vasco, cantou cancións no euskara, (claro). Qué ben soaba, primitivo e estrano. Eu percibín a fachenda de saberse depositario dun idioma único que se mantivo aí, detrás dos montes, sen permitir que morrese pese a canto pobo invasor viñese [e aprendín dese orgullo, querendo aínda un pouco máis ó noso galego]. Ensinoume algunhas palabras deles: sua, que é o lume, lur, terra, ur, auga. Todos cantamos e bailamos, foi un compartir as diferencias, un amosar as semellanzas.
Apagamos a lus un intre, para escoitar mellor a música. Reflectía o lume na parede polo buratiño da cociña de leña, debuxando luminosidades con formas estranas e o home vasco dixo entón:
Mira qué bonito es el refrexo do lume. (sic)
**Os enlaces levan a vídeos do Tubo onde se pode apreciar o son (menos o do galés e o euskara, que van a Wikipedia)
os domingos fríos, levo onda a ventá o primero café con leite da mañá na cunca branca grande, [lémbrame aquela na que almorzaba de nena o leite de cabra con sopas de molete pantrigo], quento as mans nela e limpo os cristais opacos polo bafo, para ollar as árbores núas da praza, mentres esbaran, cristal abaixo, as pingueiras da condensación coma se fosen bágoas sen sentimentos.
os domingos grises, cando cai esa chuvia mainiña tan nosa [ésa que parece que dende sempre chovese e nunca fose escampar], tamén boto o primeiro café na cunca branca. achégoa ó narís para ulila ben e vou á fiestra un anaquiño, mirar como chove.
os domingos soleados, coma o de hoxe, ata arrecende máis o café na taza branca [que é coma as de comer o caldo], acaríñoa coas miñas mans de nena enrrugada, abro a xanela e bebo groliños pequenos escoitando os paxaros, espallando a vista ata a liña do horizonte por onde pasan, brincando, os pensamentos.
entón quedamos o luns? eu estarei xa agardándote no mesmo sitio, á mesma hora, para que me deas o teu bico dourado. pero mira que veñas, eh, porriba que tés esa manía de erguerte tan cedo!
ponte guapo, coma o luns... o martes... ... e o mércores,
...onte ...e máis hoxe, queridiño...
*cada certo tempo sáeme o sol ó camiño cando vou traballar, e préndeme o ollo, namórame. estamos alí, no sitio aquél, un anaquiño de tempo mirando un cara o outro coma parvos. case sen percatarme, un minutiño cada día, vai eludindo a nosa cita, coma o amante escurridizo que é. mais eu non lle gardo xenreira, somos unha parella aberta. eu sei que volverá, e ali estarei eu, semper fidelis.
**as fotos foron feitas co teléfono, [pero e que cando o modelo o vale] co click agrándanse.
despois de ler o post "voar" que vén de publicar chousa da alcandra, quedei eu un anaquiño a pensar nas distintas evocacións que pode ter para cada un de nós a palabra voar: moverse polo ar, liberar a imaxinación, viaxar, escapar, romper os medos que nos atan á rutina, soltarse, abrirse... e lembreime da maneira de voar á que anima alfonsina stormi nestes seus versos:
--
anda, date a volar, hazte una abeja, en el jardín florecen amapolas, y el néctar fino colma las corolas, mañana el alma tuya estará vieja. anda, suelta a volar, hazte paloma, recorre el bosque y picotea granos, come migajas en distintas manos, la pulpa muerde, de fragante poma. anda, date a volar, sé golondrina, busca la playa de los soles de oro, gusta la primavera y su tesoro, la primavera es única y divina.
había unha vez que se adoitaba dicir que detrás de cada gran home había unha gran muller, pero nestes tempos de cambio, [xa sabes] iso xa non é certo, porque estamos saíndo da cociña!
hay cancións que fan máis por unha idea ca moitos discursos, e o tema "sisters are..." de eurythmics sempre me transmitiu un sentimento de irmandade coas outras mulleres, é coma un himno.
.
*hoxe é o dia internacional da muller traballadora (iso de que teñamos un día, xa dí moito do asunto) **letra en inglés (orixinal) e castellano de "Sisters are doin" it for themselves"
"Las mujeres, como los hombres, son reaccionarias, centristas o revolucionarias. No pueden, por consiguiente, combatir juntas la misma batalla". Mariátegui. é verdade que a emancipación das mulleres está ligada ó avance social en liberdades e dereitos da sociedade enteira, centrar o avance feminino únicamente nun movimento feminista non tén moito sentido.
--------------------velaí vén --------------------envolveita no frío --------------------a primavera!
as fotos esta vez son miñas. enlazan no flickr. se clicas, agrandan.
-
*hoxe [para empezar] 12 km. aprox. itinerario circular: embalse de cecebre-estación de cambre. a paisaxe, o ceo, a temperatura, invernal, [pero floreceron as acacias]
*unha tarde, liada con bolsas, baixei dun bus en brixton, [un dos barrios que ten mala sona de londres], deixando o bolso ós pés do asento. [percateime ó chegar á casa e buscar as chaves para entrar] era a hora de saír do traballo, con moito movemento de xente que subía e baixaba en cada parada. cando todos os buses voltaron á cochera, fun á oficina de obxetos perdidos da compañía: na casa quedaban escachando coa risa pola miña inxenuidade. pero o bolso estaba alí e non faltaba nada.
**unha noite botei en falta o bolso ó ir pagar unhas tapas e viños nunha vinoteca da coruña. o local estaba ateigado de xente nesa noite de sábado . denunciei o roubo na comisaría e aconselláronme que fora pronto para a casa e chamara a un cerraxeiro de urgencias para cambiar a pechadura. toda a miña vida ía naquel bolso. ó outro día chamoume a policía: alguén o atopara no aparcamento subterráneo onde eu deixara o coche mentres ceabamos. non faltaban nin os chicles.
***onte á mañán fun mercar nunha xamonería da coruña un bocadillo de chourizo ibérico. mentres o olor do chourizo ía excitando as miñas glándulas salivares, vin que a carteira non estaba no peto. pousaríaa no mostrador? todos os que xa marcharan víalle eu cara de sospeitosos. percorrín os poucos metros de volta mirando atentamente por se me caíra. pero nada. nin rastro. disgusto, pataleta, denuncia, papeleo. pero antes de 24 horas un desconocido veu á miña casa e entregoume a carteira na man. estaba todo, ata os 400 euros. mentres eu o miraba incrédula, él só dixo: atopeina na rúa
perdín a carteira cos cartos do aluguer deste mes, DNI, carnet de conducir, tarxeta sanitaria, de crédito, de débito, a ristra enteira. pasoume isto outras veces, pero nunca o tomara tan mal coma hoxe. non foi o sentirme imbécil, nin pensar na burocracia esperándome con todos eses impresos nin ver como salvaría o mes... sinxelamente, de pronto, notei que estaba cansa. farta de ser tan independiente e autosuficiente só quería que alguén coidara de mín. lembrei que son orfa e desbordei en bágoas.
*un momento de fraqueza teno calquera!. (tamén cadrou nun mal día: nada máis espertar, recompoñendo o escenario do día que me esperaba fora das sabas quentiñas, a memoria [unha arquiveira que non debe ter máis que facer], lembroume que era o aniversario [inútil] daquel "temos que falar" no bar caracas [a terra, despois de todo, non fendeu]. mais o recordo vello trouxo un aire melancólico, que se meteu polos baleiros novos. Xa lle custara ó café, ó aire do amañecer, á nova vida do día, desprender ese pouso pegañento e porlle un sorriso á mañán!)
a foto "flor do toxo" é de antonio martín, tena no seu blog el mundo de aramon
se estivera o venres no museo universitario de oxford, vería unha sala decorada con ramiñas de toxo coa súa chorima amarela. estaría rodeada de galegos, de ingleses, doutros españois. podería ter falado en galego, escoitado galego, debatido en galego. oirlle a manuel rivas falar da torre, da súa coruña de neno, dos seus avós, [daquél que falaba sen parar e do outro que só dicia boh].
-
-
*como ós dous lles roubaran as palabras, manuel rivas escribiu os libros arden mal e agora presentouno traducido ó inglés, en oxford i en londres. se sirve para que galicia lle chegue ó forro de dentro a moita xente, ben vale que os seus libros falen inglés. podería ser o xerme doutros futuros galegofalantes que se sumarían ás ducias de estudantes británicos que xa o fan agora, grazas ó traballo de john rutherford, o impulsor do centro de estudos galegos na universidade de oxford.
**contou algo disto onte pilar losada e vén hoxe un artigo de laura sáez no xornal.com
vai vir unha bomba meteorolóxica, unha borrasca de cicloxénese explosiva, mimadriña. [antes de pechar portas e fiestras, fun comprar provisións imprescindibles] xa son case as 6 e xhyntia retrásase, ou non vén. busco no google, e boh! eses nomes rimbombantes veñen quedar nunha simple borrasca forte.
e agora que fago eu pechada aquí con todo este chocolate!
o ritmo da cidade muda según a hora que sexa. hoxe cheguei cedísimo ó traballo e polo camiño todo era diferente: rúas máis anchas, semáforos sincronizados, ausencia de conductores arroutados. fora do coche 4ºC, en radio 3, música. [non ía deixar que as noticias me enchouparan o ánimo de rabia e de pena] o ambiente envolveito nesa preguiza morna, coma nunha bufanda de lá. antes de entrar pedín no bar un café take away e, mentres se cargaba o programa no ordenador, funo bebendo a groliños, pensando que tiña por diante un día para vivir. vencendo a miña tendencia natural a ver nel unha conta atrás mireino en cambio coma o que é: un agasallo que a vida me ofrece. si. non paga a pena lamentarse, porque incluso os días baleiros serán algo a añorar nalgún tempo do futuro incerto. agora aínda caben as sorpresas, existen as posibilidades. lembreime daquela sentencia de khalil gibran:
"no corazón de todos os invernos vive unha primaveira palpitante e detrás de cada noite vén unha aurora sorrinte".
*traducción al castellano [cutre]. (cortesía para as visitas dos castelan falantes que non entenden galego, aínda que é moi parecido). ó traducilo percátome de que "es igual, pero no es lo mismo".
**molaría traducir a moitos idiomas como están a facer os da plataforma a prol da defensa da lingua galega co manifesto prolingua
"Recanto" (A foto non é miña, pero teño permiso para usala como se fora) -
-
Ela pasaba a diario, amazona na egua branca, levándoa ó paso, harmonioso e sensual o movimento do corpo, o pelo trenzado de lado, rozándolle o pescozo fráxil, baixando sobre da chambra, pousando no peito esquerdo.
Cortaba solas o zapateiro, asubiando, coas portas abertas. De lonxe xa oíra aquél son que o perturbaba, o eco das ferraduras. Cando ela pasaba botáballe enriba os ollos abetunados de mirada ardente queimándolle os dela, que baixaba as pálpebras, a cara encarnada. Percorría él entón o camiño da trenza, rozándolle o pescozo fráxil, baixando sobre da chambra, pousando no peito esquerdo.
Escoitábase o cuco no souto.
Cantaron máis cucos antes de ir o zapateiro cara a Casa Grande coas mans nos petos, as cóxegas no ventre, a cabicha nos beizos. Paraba ó chegar á cima da costa, para ollar dende a altura a ventá do seu cuarto e agardar o sinal acordado. Alí a estaba, acobadada na fiestra, pendurándolle a trenza como ás princesas dos contos.
Mimadre, cumpríame facer un vestido!. A costureira poñía alfinetes no baixo da saia, él polo camiño, bordáballe suspiros pertiño da orella.
Mimadre, vou buscar auga!. A fonte ría. A sella calaba.
Rulaba unha rula na ponla.
Pouco duraron os rulares agarimosos. Tarde tras tarde, ficaba él a mirar a ventá en espera do sinal, pero nunca chegaba. Os pais gardábana del, nin ó sol nin á lúa podía ir soa a ningures. Tiña que ser ben casada, non eran para zapateiros as grandes herdanzas. Murchada ela os días enteiros, ata lle parecía telo albiscado detrás dos carballos. Él, polas noites, afogaba a rabia mirando as estrelas. Un domingo, na igrexa, él agardou á beira da pía da auga bendita a que entrara ela, diante da nai, cos dedos mollados ofreceulle para se persignar e deixoulle un papel dobrado na man. Durante a misa agochouno ela no seu peito esquerdo, debaixo da chambra.
Esa tarde cantaron sen parar as carricantas.
Veu unha noite morna. Á luz da lúa foi trala casa, buscar o escondite que él lle dixera e alí estaba a carta, no valado, debaixo da pedra. Faláballe él da pena que tiña, dicíalle ollos de acibeche, beizos de cereixa. Respondeulle ela cos pensamentos que lle fora gardando, abríndoselle ós arrecedendos. Clarexando o día viña él pola carta, pousadiña debaixo da pedra. Alí foron poñendo latexos, debaixo da pedra. Todos os desexos, debaixo da pedra. Os cariños todos, debaixo da pedra... Moito medraba o lume debaixo da pedra!.
Queridiño: mañán van á feira meus pais, eu farei que estou enferma. Agárdote ás 12 na carballeira, no fondo da eira.
Floreceron os bicos ó sol, él desfíxolle a trenza, baixou coa man polo fráxil pescozo, meteuna por debaixo da chambra, acariñoulle o peito esquerdo. Teceron as linguas palabras mesturadas coa saliva do outro, a dureza del afundindo na brandura dela... Despois, quitoulle él as herbiñas que se lle enredaran no pelo, prendidos os ollos, planeando o futuro.
Asubiaba o melro, dende a silveira.
Él falou cun cura de lonxe, ela cosía e bordaba. Medraron as noites, amarelou o campo, chegou o frío do outono. E aquela mañán de brétema espesa, ela esperouno, preparada a besta, o enxoval na albarda. Ó pasaren por diante da pedra, él ía diante montado a cabalo, ela pegada, montada de lado, as meixelas vermellas, o pelo trenzado.
"Un galego non deixa de ser galego por falar inglés ou francés ou moitas máis linguas. Non, é un galego políglota. (...) Se un grupo de galegos falase todo o día entre eles e con todo o mundo en francés en Galicia serán un grupo de snobs ou friquis ou modernos ou curiosos ou o que sexa, pero non deixarían de ser galegos. Agora ben, se un galego non fala galego (polo motivo que sexa: inercia noutra lingua, preguiza, prexuízos, etc.), pero tampouco respecta a quen o fala, nin defende o uso público do galego, nin defende o xusto equilibrio e normalización de usos entre as linguas oficiais, nin quere que os seus fillos falen ben o galego, menospreza a quen usa o galego e non toma partido pola lingua do país, desfavorecida e asoballada, (xustiza, sanidade etc.), segue sendo un galego, pero un galego renegado"...
*este fragmento de "55 mentiras sobre a lingua galega" que presentou onte simultáneamente en 69 localidades, (en galicia e fora dela), a plataforma prolingua, responde a un argumento detrás do que se agochan, mesturados coa xente de boa fe, moitos detractores do galego: "non me sinto menos galego por non falar galego. falando castelán son tan galego como calquera que fale galego"
**fotos da presentación do libro na coruña, que vivín dun xeito moi emotivo, polo que representaba: cada un de nós asistindo a ese acto en tantos sitios e todos á vez, estabamos a facer un frente común. foi como dicir "non pasarán".
Edito para engadir un video que atopei, en vieiros, que me ilusionou moito: foi feito por unha moza rusa que aprendeu galego e no verán que pasou en compostela fixo un video documental en primeira persoa onde recolle as impresións de todo tipo de xente arredor da lingua galega: cal é a súa relación co idioma, como comezaron a falalo ou cales son as súas palabras favoritas. o seu título é a xanela, e di ela que "falando, abrimos unha ventá ao novo mundo. unha soa palabra pódeche resultar un universo enteiro para descubrir" ten unha duración aprox. dunha hora, pero ainda que sexa para curiosear, paga a pena ver dende outra xanela...