Por Zeltia2ª - 25 de Noviembre, 2005, 16:40, Categoría: General
Impresionantes las fotografías de la exposición "18 segundos" que ha organizado el Instituto de la Mujer.
Cada 18 segundos una mujer es agredida en el mundo, 18 segundos para que una vida cambie de rumbo, 18 segundos para destruir la autoestima de una mujer, 18 imágenes que rompen el silencio, 18 mujeres que se unen en un clamor por la conciencia, 18 segundos para comprender, 18 segundos para la esperanza.
Se puede visitar hasta el domingo 27 de noviembre 2005, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
El fotógrafo Iván Hidalgo, con la dirección artística de Alejandro Marcos, han retratado a 18 actrices. La música es de Miquel Tomás.
Cuando yo tenía unos 14 años, las niñas de mi clase salimos a dibujar por la ciudad. Se trataba de que cada una reflejase en su dibujo un lugar de A Coruña, desde su propio punto de vista, un dibujo libre, que diésemos rienda suelta a nuestra creatividad.
Algunas de nosotras fuimos a la plaza de María Pita, y nos pusimos a dibujar el Ayuntamiento: con lápices de colores, o ceras, carboncillo... Yo dibujé el mío a lápiz. Un ayuntamiento con su perspectiva, con TODAS sus ventanas, con sus detallitos, con sus cúpulas. Por entonces admiraba el hiperrealismo. Todas mis compañeras elogiaron mi ayuntamiento. A las leguas era calcadito al original, mientras que sus ayuntamientos estaban torcidos, suspendidos en el aire, emborronados, con ventanas de más o de menos, con cúpulas que parecían bombones derretidos...
Presentamos los dibujos en clase, y la profe iba mirándolos, mostrándolos a la clase e improvisando una pequeña crítica. Mi corazón latía con fuerza, (siempre me da un poco de vergüenza recibir elogios en público), entonces le llegó el turno al mío... hubo algunos ooooohss de alumnas que aún no lo habían visto, y la profesora la miró largo rato. Se hizo el silencio: lo acercaba, lo alejaba, torció la cabeza a un lado, al otro, y de repente, manoteando dijo:
- Esto no vale para nada, ¡es el dibujo de una vieja! ¡es un concurso de dibujo para niños! ¡si quisiera una fotografía os diría que trajeseis una cámara!
Y lo hizo a un lado, despreciativa.
Ese dia comprendí que, aun siendo niño, no es nada fácil dibujar como un niño.
Algo tiene de especial un regalo material procedente de un ser querido que está lejos, que lo tocas y lo sientes, y es como si los objetos trajesen algo pegado...
Como un rastro del campo magnético de las manos que lo envolvieron y lo tocaron.
Y seguramente así es.
Me gusta imaginar que cuando ese objeto personal fué envuelto, las manos queridas que lo hicieron descargaron algunos electrones, y esa electricidad estática viajó muchos km. y cuando yo lo abro, me recorre.
Y por eso la sientes.
Ya sé que es solo un cuento bonito, como los de hadas.
Por Zeltia2ª - 18 de Noviembre, 2005, 20:57, Categoría: General
Del pasado me hizo una visita un libro:
Los cinco en la isla de Kirrin
Estos cuatro niños con su perro Tim en las vacaciones se convertían en detectives y aventureros, como yo, que seguía sus aventuras página tras página, y leía deprisa deprisa para enterarme pronto de lo que ocurría, no quería perder el tiempo ni en comer, ni en nada. Era emocionante saber que el libro me esperaba, y entraba en ese mundo...
También me gustaban los Siete Secretos. Podría decir que con un libro de los Siete Secretos cambié mi gusto por los tebeos por mi afición a los libros. Ese libro me lo regaló mi hermana Virginia cuando me operaron de amigdalas y estuve en el hospital unos dias.
Me identificaba mucho con las alumnas de las Torres de Malory, porque yo también estuve interna unos años...
Y muchos niños después de mi generación también se engancharon (aunque mi hijo nunca se aficionó a ellos).
Los tuve guardados en la casa de mi madre en la aldea, pero desaparecieron. Me gustaría volver a tener alguno en mis manos, seguramente con restos de nocilla, estoy segura que reconocería las marcas en las páginas, y los olores... porque leía cada uno dos o tres veces ¡tener un libro nuevo no era cosa de todos los días!
Parece que su autora, Enid Blyton, se infló a escribir libros. Su biografía, la oficial, es de cuento: Enid Blyton era una dulce mamá inglesa que vivía con sus dos hijas en una casita llamada Setos Verdes. En verano escribía en su jardín inglés; en invierno junto al fuego de la chimenea, rodeada de sus animalitos: perros, gatos, erizos y hasta peces.
Pero hay otra versión, la de su hija Imogen, que publicó hace unos años un libro de memorias donde su madre salía bastante mal parada. Según ella, Blyton fue una niña desgraciada que sufrió primero por las broncas entre sus padres y después por su separación. Para consolarse, escribía historias con final feliz, hasta que a los 19 años abandonó a su madre y nunca más quiso volver a hablar con ella. Después vinieron los matrimonios, las relaciones tormentosas y la famosa casita en el campo donde, siempre según su hija, ella y su hemana sufrieron incluso maltratos por parte de su madre. Pero la imagen pública de Enid Blyton era muy diferente, ya que ella misma se encargaba de presentarse como una esposa fiel y una madre abnegada
Cada día, al atravesar esa puerta de la planta de oncología, pienso por decimas de segundo, "tal vez yo ingrese aquí algún dia, y cuando pase esta puerta en una camilla, por un instante recordaré este momento, el de ahora mismo, cuando estoy pasando, sana".
Y mientras busco la habitación de mi hermana, mi mirada se cruza con los enfermos en sus camas, pálidos, o caminando a pasitos cortos por el pasillo, agarrados a sus goteros, y yo bajo los ojos, culpable.
Cuando nuestras miradas se cruzan, en algunas leo lo que piensan: que ojalá fueran yo. Envidian ser yo: enfadada por el tráfico, preocupada por pagar los recibos, soñando con las vacaciones, esperando ese beso. Piensan que felices serían si fueran yo.
Pero hoy no pensé eso, y no porque el esfuerzo de bloquear ese pensamiento me diese resultado. Es que hoy me topé de frente con aquél chico de la edad de mi hijo, bromeando con un par de amigos, e imaginé -sin querer- ser su madre y de pronto recordé aquél gato que se atravesó bajo las ruedas de mi coche hace unos meses, el ruido sordo. Volví a ver, como cuando me bajé del coche, sus tripas desparramadas, y sus ojitos, con aquella mirada vidriosa. Tan solo unos segundos antes era elástico, gracioso y vivo. Saltó mi pensamiento al león y la gacela,
al depredador y la presa,
los cadaveres y los seres que viven de la putrefacción,
las plantas germinando en el estiercol,
las frutas,
los pájaros picoteándolas, y empezó a subirme una rabia hasta la garganta, llenando todo mi pecho, esa rabia por entender que el individuo no cuenta, que solo cuenta la especie, no importa la hormiga, importa el hormiguero, por qué? para qué ese instinto de supervivencia? obedeciendo a cual plan, y no quiero oir el plan divino, ojalá pudiera creer en esas pamplinas para aferrarme a algo que tenga sentido en este mundo de caos. ¿como puede haber personas que piensen que su vida tiene un sentido más allá que la de un pez en el oceano pacífico, más allá del placton, más allá de la hiedra que trepa el muro!!!
Tal vez es que en mi infinita pequeñez, no puedo tener una vista del conjunto: tal vez sea solo una pequeña bacteria que forma parte de la flora intestinal del colon de ese ser que llaman dios.
No voy a releer nada, la rabia no se me pasa, no puedo respirar, aplastada bajo el peso de lo absurdo, como una adolescente cuarentona. Ojalá pudiera hacer como de niña: dar patadas a la pared y luego llorar por el dolor del pié.
En este nuevo dia Da Dignidade, la Plataforma cidadá NUNCA MÁIS convocó una manifestación para hoy, en Santiago, para no olvidar lo ocurrido, para pedir actuaciones que mejoren la situación actual paliando los efectos de la marea negra, (ambientales, económicos, sociales) y que se establezcan las medidas necesarias para prevenir en el futuro catástrofes similares.
A mí, con el dinero me ocurre como con las distancias siderales, sobrepasado cierto número el cerebro no me da más de sí, y se me desconectan las neuronas.
Por Zeltia2ª - 1 de Noviembre, 2005, 17:58, Categoría: General
Santos y Difuntos. Una festividad en todo occidente. En esta fecha se mezclan tradiciones, samhain, halloween, el dia de los muertos en Mexico, etc.
Desde hace unos años, caigo en la cuenta de que me gustan las tradiciones. Prefiero el aspecto lúdico, pero además son cultura, recuerdo, permanencia, respeto... y cada vez me apunto a más.
Mi madre visitaba siempre el cementerio por estas fechas, como lo sigue haciendo tanta gente.
Si desde el recuerdo me viese sonreiría si me viese allí, lavando la piedra de su tumba y poniendo flores frescas.
No creo en la vida despues de la muerte, pero tal vez lleve flores y las deje sobre la losa de granito.
Será otra tradición, y festejaré haber conocido su gesto dulce y su mirada tierna.
Contribuiré a que los cementerios parezcan grandes jardines, una primavera en mitad del otoño
.
Una fiesta en donde los vivos invitan a los muertos.
June Arunga es periodista y estudiante de derecho en la Universidad de Buckingham. Es autora y presentadora del documental de la BBC sobre la pobreza en África The Devil's Footpath y autora de las bitácoras Uhuru Ni Haki y African Bullets & Honey.
Me gustaría que leyerais la entrevista, porque lo que la periodista dice me parece interesante, pero el problema es la desconfianza que me inspira el sitio donde lo encontré, un sitio donde se hace apología del capitalismo, liberalismo.org donde Juan Ramón Rallo Julián, uno que Chomsky se comería con patatas, tiene su blog. (También escribe en libertad digital, con esto ya digo todo)
Y como soy tan burriña, (es fácil rechazar todo lo que alguien dice sólo porque es él y ya sabes de que pie cojea.) lo dejé en Desparellados, recabando opiniones de amigos.
(Si alguien pasa por aquí, y quiere, tambien puede opinar).