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Algo tiene de especial un regalo material procedente de un ser querido que está lejos, que lo tocas y lo sientes, y es como si los objetos trajesen algo pegado...
Como un rastro del campo magnético de las manos que lo envolvieron y lo tocaron.
Y seguramente así es.
Me gusta imaginar que cuando ese objeto personal fué envuelto, las manos queridas que lo hicieron descargaron algunos electrones, y esa electricidad estática viajó muchos km. y cuando yo lo abro, me recorre.
Y por eso la sientes.
Ya sé que es solo un cuento bonito, como los de hadas.
Pero qué mas da de donde venga la magia.
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