sin pena ni gloria

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é un contrato íntimo
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De la navidad y lo amargada que me tiene

Publicado en 22 de Diciembre, 2005, 11:39. en ¿Y POR QUÉ ME CUENTAS TU VIDA?.
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 Cuando yo digo que no me gustan las navidades, se me mira como a un bicho raro.

Normalmente piensan que soy una amargada que no disfruto con nada y que lo que quiero es joder a los que sí disfrutan. Que si no quiero participar pues que me quede en casa y no fastidie.

En mi caso no es que sea una amargada, es que me tienen amargada y ni en mi casa  puedo estar tranquila porque yo veo la tele, (que una será todo lo alienada que se quiera, pero tiene derecho a sus vicios que no perjudican más que a mí misma en todo caso). Y la tele está podrida de anuncios navideños, con gente que vuelve a casa por Navidad, con niños que ponen un arbolito mientras la madre coloca en la bandeja el último trocito de turrón, la abuela calceta junto a la chimenea sonriendo benevolente y el perro, enorme y de pelo largo, duerme a sus pies. El marido entra, dejando detrás un paisaje frio, quitandose la zamarrona en esa casa acogedora y caliente, donde no faltará un olor a descafeinado que se espande, y todos corren a darle la bienvenida. Y mira que si yo fuese una miserable desgraciada, porque en mi casa hace frio, no hay niños, no hay chimena, ni abuela, por no haber no hay ni madre, que ya se han muerto. Y ahora se ha muerto mi hermana también. Y el perro, se ha muerto. Y cuando lo habia, soltaba los pelos por todas partes, se comia el turrón y lo rompía todo. Tendré que apagar la tele y marcharme a la calle, porque me va a entrar una depresión de la ostia.
Ya en la calle,  como dice mi aguda e impertinente amiga Nipona, te bombardean con villancicos a todas horas, y te condenan a ver belenes con pastorcitos cagando, árboles de navidad, lucecitas parpadeando por todas partes. Y tienes que quedar para las cenas navideñas con los amigos, con los compañeros de trabajo, con la familia, con los de la peña, con los del gimnasio, etc. Quieras o no, porque si no lo haces, eres rara o una amargada. Por otro lado, peor sería si no tuvieras trabajo. Y si no tienes cena con los del gimnasio, porque no vas al gimnasio, que ya te abandonaste al fondonismo decididamente; si no perteneces a ninguna peña, y si un sábado nadie baja a tomarse unos vinos, porque cada uno está en las cena con los compañeros de su gimnasio, su trabajo o su peña... pudiera ser que te termines amargándote tu sola!.

Y otra: tienes que regalar cosas en navidad, en cumpleaños, aniversarios, en el dia del padre, de la madre, el dia de los enamorados... Pero ¿y los que no tienen padre ni hijos el dia del padre, (o de la madre)?. O pareja el dia de los enamorados. Pues si no lo estabas, ese dia  te amargan, coño.
Así estamos y llega la navidad y aunque no estés para chuminadas tienes que ir haciendo como que disfrutas, preparando las comilonas, las fuentes con el jodido turrón y los putos mazapanes, que luego no los come ni el perro ya. Y ponerte guapisima en fín de año, con un vestido y un moño ridiculos, como si fueras una pretty woman  morcillona, y esa noche hacer el trenecito con la conga de jalisco. 
Y hacer regalitos, por dios, aunque pidas un microcrédito de cuenta ahora,  y cantar villancicos con los niños...y, y.
A mi me gustan las tradiciones.
Pero esto es un sinsentido.
Abogo por el derecho a no participar, bien por convicciones propias, o porque tus circunstancias personales no sean las adecuadas o porque te sale de ahí, sin que el entorno te haga sentirse una amargada. La publicidad nos influye de tal manera que, si no hacemos "lo que hacen los demás" podemos llegar a sentir que somos unos tristes.
Pido un poco de aire y de espacio para los que no tenemos abuela ni perro ni arbol ni chimenea ni nos gusta el turron, ni el árbol, ni los villancicos machacones, ni creemos en esa navidad del niño y su madre. Para los que aplicamos el sentido común, o simplemente, nadie vuelve a casa por Navidad.