Qué día de invierno soleado y frío!
Pasear por mi ciudad es como hacer una visita a una amiga cercana que siempre está ahí para mí. En ella no hay espejos ocultos, aunque haya tenido tantos cambios en su fisonomía desde que nos conocimos, sé que sigue ahí, debajo de esa escenografía.
!
No sé si ella se hizo mía o yo de ella.
Tiene trocitos de mi ayer por las esquinas y, aunque camine despistada y con prisa, resucita recuerdos suaves como olores. Y otros repentinos, como ráfagas heladas de la memoria.!
¿Cómo será vivir en una ciudad que no te mira, que no sabe de tí?
Yo sé que en cualquier otra ciudad que no sea Coruña
soy extranjera.
siempre sé lo que me pasa,
cruzo el puente y mi alma
canta:
¡Ya estoy en casa!