sin pena ni gloria

unha emoción compartida
é un contrato íntimo
que vai máis alá das palabras

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esa manía que me entra de querer aprisionar los instantes

Publicado en 6 de Febrero, 2006, 23:02. en LENTES DE CONTACTO CON SU NEBLINA PROPIA.
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Qué afortunada soy! A 40 minutos de Coruña, tiene mi amigo Carlos su casa, dónde siempre tengo un sitio. Está en el campo. Por la mañana el sol te saluda en la cocina y por la tarde, desde la ventana de la sala, puedes ver cómo va bajando hasta esconderse, dejando su rastro de colores en el cielo

El domingo pasado fue un dia luminoso, fresquito pero soleado
Después de un oloroso café tomado delante de la casa, al sol, me llevó a que viese un lugar que había descubierto (que siempre había estado ahí, como América antes de Colón):
Un río, con las orillas alfombradas de hojas secas bajo las que existe todo un mundo.
Un sendero, un molino, una colina, un bosque.
Una anciana de transparentes ojos azules y una hermosa sonrisa, que nos ofreció su casa de piedra, con su chimenea humeante [El humo ponía veladuras azules en el aire húmedo y verde].
Subimos el camino esponjoso por el musgo, apretando los anoracks contra el cuerpo. El aire cada vez más frio por la humedad que subía del río. Los últimos rayos del sol languidecían ya detrás de la colina.

Y esta manía que me entra de querer aprisionar los instantes...