Por Ajallope - 25 de Septiembre, 2006, 23:47, Categoría: De otros
Galicia muere y se convierte en una postal del pasado.
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Se cambian carballos por postes eléctricos, piedra y musgo por cemento.
Los ríos están encerrados y la costa es mirador de turistas.
Los barcos mueren anclados en los puertos y mientras la tierra se vuelve fuego.
Los caminos se tapan para abrir autovías por donde los nuestros siguen marchando a comprarse un futuro.
Las fuentes secan.
Los animales ya no tienen instinto y son propiedad de los cazadores. Y los domésticos están encarcelados en pisos.
La gente no pasea, hace ejercicio.
Las chalets se rodean de muros, mientras en las antiguas eras crece la maleza y la casa se desmorona. Los carros que no se llegaron a pudrir y las piedras trabajadas por canteros, se trasladan a los jardines de los adosados.
En las lareiras ya no hay leña y las familias vuelven la mirada a la televisión.
Las historias alrededor del fuego se entierran en la memoria.
Los niños no juegan subiendo a los árboles, porque prefieren pasar de pantalla en la videoconsola.
La libertad se convierte en el coche para un adolescente, y las campanas no dejan de tocar a muerto.
Las fiestas se convierten en botellones.
Lo centros comerciales se comen las ferias.
Comemos sandwiches y pizzas y aprendemos inglés, porque el idioma gallego solo sirve para discursos políticos.
El paisaje cabe en un encuadre de fotos.
Los hijos no nacen y los abuelos se mueren lentamente en asilos de dia.
La mierda llena el mar y el aire; pero nosotros seguimos pensando "que verde es Galicia"
La siembra es un revival y el pescado se encierra en cubos.
El turismo es el pan y la servidumbre de nuestro trabajo.
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Galicia muere y se convierte en una postal del pasado.
En principio, a cualquier espectador actual no le plantearía, ningún problema de carácter moral. Sin embargo, en su época, se consideró como algo obsceno.
Y la obscenidad no está en la opulencia de los productos expuestos --signo de la nueva clase social, la rica y ostentosa burguesía-- ya que en el mercado de Nuremberg del siglo XVI abundaban los productos de caza y pesca, la volatería, los huevos y la leche, toda clase de frutas, etc. No. El problema moral es esa joven que ofrece un higo a un caballero que retorna de una cacería.
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El problema es el higo y todas las connotaciones que tiene, (como dice Carlos Iglesias en la sección de gastronomía de "El Comercio Digital") y, por supuesto, los personajes, como están representados:
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(Detalle del cuadro)
Está el higo y están esos rostros de los jóvenes .
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No hay motivos en la escena para pensar que le esté vendiendo el higo: (una vendedora no cogería el higo con esa delicadeza, con el dedo meñique levantado y como intentando rozar la mano del chico, ni le miraría así, con esa cara...)
Asi que el cuadro de Snyders se consideró obsceno.
Para la cultura judeocristiana tiene analogía con el órgano sexual femenino; en cambio, para los árabes, con el masculino.
En todo el Mediterráneo, la savia que se desprende del fruto al cortarlo del árbol se asocia con el semen y, desde antiguo, se utiliza como ungüento contra la esterilidad y para favorecer la lactancia.
Los antiguos sacerdotes egipcios, los comían después de haberlos consagrado en una ceremonia especial.
Los higos siempre fueron un alimento esencial para los griegos: las higueras se consagraban a Dionisios, el dios de la renovación. Cuando se fundaba una ciudad, se plantaba una higuera entre el ágora y el foro para señalar el lugar donde se reunirían los ancianos.
Fue el manjar predilecto de Platón, de hecho se les conoce como la fruta de los filósofos.
Los bereberes los consideran un símbolo de fecundidad y resurrección: durante la labranza colocan higos entre las piedras para propiciar una buena cosecha.
Los romanos lo incluían como uno de los mejores postres para coronar un buen banquete.
Por Ajallope - 16 de Septiembre, 2006, 0:08, Categoría: De otros
Podria escribir los versos mas tristes esta mañana, escribir por ejemplo todo se acaba.
(Ay, esa sensación nos condiciona constantemente a la hora de vivir. Persigues un estatus, te rodeas de referentes y cuando te das cuenta todo cambia. Todo se acaba e incluso cuando no era satisfactorio, temes que lo nuevo sea peor.)
Pero voy a escribir los versos mas penosos (por el intento de ser alegres) esta mañana, escribir por ejemplo
que tengo un techo (y reciente) en el que escucho llover
que los sentidos todavía me responden y día a día me entregan los pequeños cordones con los que trenzar la vida
que puedo sufrir no sólo por mi sino también por los demás y ello me fuerza a la obligación moral de sentir lo bueno
que hay gente a mi alrededor que no sólo me recuerda que no estoy solo sino que me enseña a ser humano y mejor
que hay mucho por salvar y lo primero es la lucidez del loco, del niño y del idiota
que soy poco mas que los pedazos que me tocó ser y ese poco mas se moldea con cada ánimo de conocer
que vivir es morir y por lo tanto entregarse a lo que te espera
que lo terrible no es morir si no temer la muerte y no hacer nada por escoger el cómo me gustaría morir
que la naturaleza nos fue dada por el hecho de existir y que no hay madre mas grande que la que el hijo lleva dentro
que comer o vestir, aprender o hablar, dormir o contemplar son reales y necesarios para toda la humanidad como lo es el sol para los amaneceres
que cada cambio es una oportunidad para ilusionarse con lo inesperado y cada día una oportunidad para ser nuevo
que cualquier verso es palabrería de salón cuando la ilusión de un niño da la mano a la serenidad de un viejo frente a cualquier océano