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Las escalinatas de san jorge estuvieron allí siempre que pasé, pero hoy, bajando la escalera, me vino a la memoria un recuerdo lejano y me ví recostada al sol, posando para la fotografía, 30 años atrás. Me puse exactamente en el mismo lugar y en la misma postura, y de pronto me invadió una extraña sensación de atemporalidad. Por unos segundos parecía posible pegar el salto y volver.
Le pregunté a mi sombra: quien eres y que has hecho conmigo?
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