sin pena ni gloria

unha emoción compartida
é un contrato íntimo
que vai máis alá das palabras

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... y no es una metáfora (serie epistolario)

Publicado en 4 de Abril, 2008, 13:04. en LENTES DE CONTACTO CON SU NEBLINA PROPIA.
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Sra. Directora: Espero que al recibo de la presente carta se encuentre usted bien, quedando yo como ve, en mi actual situación. El motivo por el que le escribo es para saber como está mi hija AA, mi mayor preocupación y si por favor sabe algo de lo que van a hacer en Menores con mis niños. Comprenda por favor mi desesperación aquí encerrada sin poder hacer nada por estar con ellos. Estoy a tranquilizantes, no puedo dormir pensando que puedo estar 6 años sin ver a mis hijos. Es demasiado para mí, estoy muy mal, señora, de verdad. Quiero a mis hijos más que a nada en el mundo, es por ellos por los que estoy siguiendo un programa de desintoxicación de las drogas aquí mismo en la cárcel y eso que le aseguro que aquí dentro hay tanta droga como afuera. Por favor ayúdeme, recurro a usted ya que estoy desesperada, ya no sé que hacer. No quiero perder a mis hijos, son lo único que tengo. Sólo le pido unas líneas con noticias sobre ellos y por favor qué piensan en Menores. Por Dios, que me los dejen, por favor. Yo aquí no dispongo ni de dinero para poder llamar a mi hija, hasta el sello y el sobre con que le escribo es regalado, entienda mi situación. Sólo le pido eso y que me de la dirección de Menores para poder yo escribir a la asistenta social BB de la cual solo recuerdo su teléfono y no tengo medios para llamarla y necesito urgentemente hablarle de mis hijos. Hágame ese favor, por Dios se lo pido. Necesito a mis hijos más que al aire, me muero, me consumo sin ellos. Ayúdeme, por favor, ya sé que no podré pagárselo en la vida. Con cariño, le saluda atentamente, CC.

En una prisión estatal, una mujer de 21 años, cumpliendo condena de 6 años por tráfico de estupefacientes, lo mismo que su pareja.

Hola mi niñita, soy mamá. Ahora mismo no estoy contigo porque estoy enfermita y me estoy curando, pero tu sabes que mamá te quiere a tí mas que a nadie y en cuanto pueda te voy a ir a buscar y ya nadie va a tener que cuidarte mas que tu mami. Se buena con las monjitas que yo sé que tu eres un bichito muy travieso cuando quieres. Te quiero mucho, mucho, muchísimo, mi niñita, no te olvides nunca. Mamá se acuerda de tí siempre, todos los dias, y nunca te dejará de querer, porque eres mi hijita preciosa, la más linda y bonita del mundo ¿verdad que sí, mi amor? Papá también te manda muchos besitos y te dice que te quiere mucho. A tu mami todavía no le curó la pupa, pero ya verás como rapidito mami te va a buscar y te pilla por las orejas y el culete ese gordocho que tienes y  ya no te suelto nunca más. Prontito prontito te voy a ir a buscar, tu no llores nunca que sino mami llora también, ya lo sabes. A comer mucho y jugar y ser buena, mi bichito, vete mucho a la piscina y ponte morenita, quiero ver lo guapa y grande que estás ¿tienes los ricitos que tanto le gustan a mami? Yo también me he cortado un poquito el pelo ¿sabes? Ya te llamaré por teléfono y me cuentas como está nuestro bebé, me han dicho que ya gatea y supongo que cada día será más juguetón y ahora te gustará más jugar con él, cuidalo mucho, mi niña, que es muy chiquitín y no tiene a su mamá por ahora, solo te tiene a tí, que eres su hermanita mayor. Te quiero mucho, mucho, mucho, mucho, mucho.

En los años posteriores hubo llamadas y cartas semanales, visitas esporádicas de la madre y salidas de los niños con una familia de acogida.