sin pena ni gloria

unha emoción compartida
é un contrato íntimo
que vai máis alá das palabras

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Junio del 2008


acallando la conciencia (serie mirándome el ombligo)

Publicado en 30 de Junio, 2008, 21:27. en HAY VIDA AHÍ AFUERA.
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Siempre consigo acallar mi conciencia y no hacer nada que me suponga un mínimo de restricción en mis comodidades. Ni algo tan sencillo como comprar esta marca en vez de esta otra que no tiene un código de conducta que fije las condiciones de trabajo, que mantiene una controversia con proveedores de la India por el trabajo infantil, que no apoya las iniciativas a favor del medio ambiente, que no publica informes ambientales ni de responsabilidad social, que no usa algodón ecológico... por poner un ejemplo. Y para las personas que, como a mí, nos falta mucho en el proceso de mentalización hasta llegar a ser consumidores reponsables, una buena manera de empezar sería comprando productos del comercio justo.

Un gran non fai graneiro, pero axuda ó compañeiro.


no es lo mismo, pero es igual

Publicado en 24 de Junio, 2008, 10:43. en ¿Y POR QUÉ ME CUENTAS TU VIDA?.
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auga do ramo de san xoan refrescando o viño.

non che estaba eu nada sanjuanera. deitada no chan da horta do meu amigo, vendo subir as muxicas do lume que parecían estrelas na noite quente, añoraba un pouco eses momentos de horta e herba con outras persoas que non estaban onte. ainda que, como di silvio rodríguez:

 no es lo mismo, pero es igual.


Porto invicta o El chocolate me gusta negro

Publicado en 22 de Junio, 2008, 16:24. en ¿Y POR QUÉ ME CUENTAS TU VIDA?.
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Hay cosas que se arreglan momentáneamente comiendo chocolate, del negro, proporción 70% de cacao, y subiendo.

En mi empeño por extraer del páramo el germen de la alegría vampiricé un poco de la ilusión de mi hijo que preparaba su equipaje para su estancia en Porto durante unos días, mi regalo por su cumpleaños. Y entre guías, planos y recomendaciones, las emociones chungas que se me enredan entre los pies se fueron mitigando. Dije adios con la mano  mientras él se alejaba y para que no se me formase un nudito, pensé en los versos de Khalil Gibran:

Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la vida, deseosa de sí misma. No vienen de ti, sino a través de ti. Y aunque estén contigo, no te pertenecen.

La música de un grupo de hip-hop del norte de Portugal, cerca de 10 mil discos vendidos, los Mind Da Gapy su tema Invicta, (Porto, la nunca vencida) ponen la música a las imágenes del vídeo:

"Invicta, teu sabor, teu cheiro, a tua cor e eu sei
K vives dentro de mim, sabes k eu vivo para ti"

Mind Da Gap - Invicta

bajo las piedras (serie lentes de contacto con su neblina propia)

Publicado en 21 de Junio, 2008, 11:51. en ¿Y POR QUÉ ME CUENTAS TU VIDA?.
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Foto de la galería de Carlos Díaz, en Flickr

Planeta Bolivia

21 de junio, la noche más corta del año, el día más largo. 
Y el verano llegó, puntual a su cita, con el sol presidiéndolo todo. 

Mirando al horizonte desde la barandilla de la terraza, 
todavía tempranito y en pijama, 
me entró toda esa vida por los ojos, por la piel.
Y el día no se llamó sábado, sino luz.
Pero enseguida recordé el motivo por el que se canceló la gran fiesta de solsticio de verano prevista para esta noche.
Y cómo la noticia, además de la pesadumbre por el dolor de los que quiero, 
abrió la caja de pandora y se esparcieron las sombras que mantenía encerradas en mi armario interior,
las que estaban ocultas en los recovecos escondidos de mí,
las que consigo mantener a raya con gran esfuerzo, para que no me pringuen con sus ectoplasmas desazonadores y viscosos que se pegan a mi ánimo.
Las que no quiero que presidan mi vida 

 Y ya no sentí más el sol como luz vivificadora,
sino como fuego ardiente que todo lo quema.
La Iluminación máxima que hace más fuerte el contraste con la Sombra. 

Extendí el toldo y regué las plantas, para que oliera a tierra mojada, 
y ese olor me consolara y me aliviara, porque me siento cercana a ella. Hoy comprendo a los escorpiones
y a los miriápodos que viven bajo las piedras, en la humedad oscura de la tierra.

Escribo encriptado porque no quiero estar tan afectada.
Quisiera no vivir de manera tan teatral todo lo referente a mis conflictos neuróticos.

No ser siempre la reina del psicodrama.


de color lila

Publicado en 16 de Junio, 2008, 14:42. en LENTES DE CONTACTO CON SU NEBLINA PROPIA.
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Un día le puse una gotita del perfume de lilas que le regalé el año pasado por el dia de la madre en el pañuelo que nunca soltaba, con el que se limpiaba esa baba casi siempre imaginaria. Y noté que apoyaba el pañuelo en la almohada, cerca de la nariz y, probablemente, abandonaba el hospital en sueños y pasearía bajo el emparrado de lilas que hay en el parque de Santa Cristina, mirando de frente el mar azul.

Fue observando esa expresión como se me ocurrió todo. Ví con claridad lo que tenía que hacer y cómo y comencé a organizarlo con la misma emoción y cautela con que les preparaba las sorpresas de Papá Noel a mis hijos cuando eran pequeños. No resultó nada dificil, Fran se hizo una coleta muy peinadita y con la bata blanca y el fonendoscopio al cuello se le veía muy diferente a cuando viste su indumentaria heavy. Serio y circunspecto le explicó el cambio de equipo médico y como para aplicar la nueva medicación habría que esperar un par de semanas, así que se iría a casa mientras tanto y dejaria de protestar por la comida del hospital. Luego tendría que volver para aplicar el nuevo tratamiento bajo su supervisión. Ella asintió sin mucho interés, como si no lo entendiera o le fuera indiferente, pero yo estaba nervioso y muy excitado. 

Para recibirla en casa pinté de nuevo las paredes de su cuarto con la tonalidad de lila exacta que a ella le gustaba y no la que le dejaron los chapuzas de la casa de decoración. Fuí con Doracrís a comprar jarrones y ropa de cama nueva, para que me aconsejase, porque tengo unos gustos que los demás califican de extraños y, después de cambiar la orientación de la cama hacia la ventana, pusimos los dos floreros, el grande lo llené con lilas olorosas y en el otro, más pequeño, mezclé flores de muchos colores, para que le recordase el jardín que ella cultivó con esmero durante años.

La ambulancia la trajo casi al mediodía, cuando el sol llenaba de luz su cuarto, que olía a limpio y a lilas. No quise que la sentaran en la silla de ruedas y para que no se fatigase, la llevé en brazos con mucho cuidado, bromeando acerca de que parecía una novia, mientras la metía en la cama de edredón nuevo. Ella se recostó sobre los cojines blandos, reparando en el cambio de sentido de la cama y mirando con atención los jarrones y las flores, entonces se dió cuenta del cambio de color de la pared y me miró sorprendida. Aprovechó que le estaba colocando bien el cojín bajo la nuca para pasarme la mano por la cara en una fina caricia, mientras me miraba con tanto amor que tuve que hablar y hablar para no llorar.

Al principio, cuando les conté lo de mi tratamiento alternativo a sus amigos de siempre, encontré alguna resistencia, pero luego me apoyaron y alguno de ellos hasta con entusiasmo y venían a visitarla, casualmente en las  horas en que yo tenía que ausentarme, para no dejarla sola.

Me pasaba la mayor parte del tiempo en un sillón bajo la ventana, donde había habilitado un rinconcito para el portátil y los multimedia y, desde allí, en los ratos en que ella no dormía bajo el efecto de las pastillas, le iba enseñando en la pantalla grande fotografías de su colección: de cuando yo era pequeño y las cosas que hacíamos juntos, de sus viejas amistades cuando aún todos eran jóvenes, de cuando estuvo de vacaciones en Italia y en el desierto, del largo viaje que hizo en la autocaravana por toda Europa... y ella me iba diciendo, como si no me lo hubiese contado ya miles de veces, quien era quien y las repetidas anécdotas que, ahora, extrañamente, encontraba muy interesantes o graciosas.

También leíamos. Buscaba al azar entre sus libros viejos de poemas, Salinas, Pessoa, Rilke, Whitman, Pizarnik, Stormi, y cuando me encontraba páginas con manchas amarillas redondas como gotas, no me gustaba nada. Meterme en el mundo tan íntimo de mi madre me producía cierto desasosiego, como si ya hubiera muerto y yo estuviese recogiendo las gafas de su mesa, o retirando su ropa del armario... Pero después de comer siempre teníamos una sesión de lectura, que solía elegir yo, cuidadosamente, para transmitir alegría y vitalidad y que duraba hasta que se quedaba dormida.

Le compraba bombones exquisitos, frutas exóticas, pescados fresquísimos, y buscaba recetas apetitosas, porque cuando veía el plato en la bandeja se le iluminaban los ojos, aunque luego solo picoteaba un poco aquí y allá haciendo que comía, y escondía los bombones bajo la almohada para comerlos luego, como si temiera que se los fuesen a quitar. Un tiempo después me enteré de que se los daba a mi hija en secreto,  era su travesura compartida.

Cuando me di cuenta de que hacía un esfuerzo por comer solo por complacerme, quité la comida de nuestra lista de cosas para disfrutar juntos. Fué la primera cosa que taché y, en poco tiempo, la lista se fué reduciendo, hasta una última línea.

Esa tarde habíamos estado riéndonos de la moda de los 80, mirando fotografías en la pantalla y escuchando viejas canciones y al anochecer, cuando ya estaba cansada, le dí su pastilla para dormir, eché los visillos y le puse el disco de los sonidos de la naturaleza, ése con el que siempre le tomaba el pelo y que ella había usado durante años para relajarse, con los cantos de pájaros, el agua que corre y la brisa en los árboles. Saqué el estuche escondido, con la jeringuilla y el preparado, y lo hice todo tal como había aprendido. Procurando no despertarla, busqué la vena en su brazo y, cuando ya casi había terminado, entreabrió los ojos y me miró, creo que seguía medio dormida, pero tal vez fingía, porque cuando me tumbé a su lado y le hice un nido con mi brazo para su cabeza, ella se acomodó en él, sin extrañeza, como si fuese algo habitual, abandonándose confiada al sueño, con un leve gesto en las comisuras de los labios que recordaba una sonrisa de niña que sueña con mañana. Aunque para ella ya nunca más fué mañana.

 Lila de verano * Buddleja davidii por jacilluch


Camino y poema: Outeiro de Rei / Frost

Publicado en 11 de Junio, 2008, 23:51. en POR LAS FUENTES Y LOS CAMINOS..
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 camino en Outeiro de Rei

Camino en Outeiro de Rei, primavera'08 

Debo estar diciendo esto con un suspiro
de aquí a la eternidad:
dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,
yo tomé el menos transitado, 
y eso hizo toda la diferencia.

Robert Frost


¿qué les está pasando a mis tetas?

Publicado en 9 de Junio, 2008, 20:08. en ¿Y POR QUÉ ME CUENTAS TU VIDA?.
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Mirándome en el espejo, me di cuenta de que la única manera de conseguir que mis tetas vuelvan a su sitio sería andar siempre con los brazos en alto, como si me apuntasen con una pistola.

Eso, o comprarme un sujetador ortopédico.


salvapantallas (serie para la caja de recuerdos)

Publicado en 9 de Junio, 2008, 1:16. en ¿Y POR QUÉ ME CUENTAS TU VIDA?.
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...salgo a la terraza, a ver mis flores.

ellas son el salvapantallas de mis ojos.

 (en junio)

      

      

          

 

geranios y fucsias, petunias y hortensias, el rododendro, los cactus y echeverrías, la buganvilla... y el primer lirio de junio, recién nacido.

Doña Primavera
de aliento fecundo,
se ríe de todas
las penas del mundo...

Gabriela Mistral


el sustituto inconsciente (serie allá tú)

Publicado en 4 de Junio, 2008, 13:09. en ¿Y POR QUÉ ME CUENTAS TU VIDA?.
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que gris está la mañana!, como yo, que me voy poniendo oscura y trascendente. con lo encantada que estaba recuperando el nivel de frivolidad adecuado!. necesito un poco de luz exterior para disipar las sombras que me espantan, ésas que envuelven fuerzas absolutas e inescrutables. ya dijo jung o uno de ésos, que cuando el espíritu divino es excluido, un sustituto inconsciente ocupa su lugar.

allá tú si dejaste de creer.