Dende adolescente coa teima de querer atopar unha xustificación ó feito de existir.
te es lo que tiene:
o non ter que facer e andar coa barriga chea, que vas por ahí buscando solucións a problemas coma o absurdo de vivir, o tempo, a naturaleza humana, a vida e a morte. mesmo cheguei a pensar que se lía a obra completa de todos e cada un dos existencialistas atoparía as respostas. (la pereza me evitó algunas insensateces)
Párrafo para engrosar mi colección. Este me viene bien como refuerzo para mi trabajo personal sobre la mirada positiva.
Fotografía tomada de la galería de srevenge en Flickr
Giacomo Casanova: Memorias.
"Hay gente que dice que la vida no es más que un tejido de desgracias; lo cual viene a decir que la existencia es una desgracia; mas si la vida es una desgracia, la muerte es todo lo contrario: la felicidad, puesto que es lo opuesto a la vida. Esta consecuencia puede parecer indiscutible. Pero los que así hablan son sin duda pobres o enfermos, porque si gozaran de buena salud, si tuvieran el bolsillo bien repleto, alegría en el corazón, Cecilias, Marianas y la esperanza de algo mejor todavía, ¡oh!, seguro que cambiaban de parecer. Yo los considero una raza de pesimistas que no puede haber existido más que entre filósofos indigentes y teólogos mauleros o atrabiliarios. Si existe el placer y sólo se puede gozar de él estando vivo, la vida es dicha. Existen desgracias, yo sé algo de eso; pero la existencia misma de esas desgracias prueba que la suma de la felicidad es mayor. Entonces, porque en medio de un montón de rosas se encuentren algunas espinas, ¿hay que ignorar la existencia de tan hermosas flores? No; es una calumnia contra la vida el negar que son un bien. Cuando estoy en una habitación oscura, me agrada infinitamente ver, a través de una ventana, un horizonte inmenso frente a mí."
Vivirás de verdad más adelante, cuando hayas podido superar los miedos. Más adelante, cuando ya no concurran las circunstancias que no te permitieron ser tú misma. Más adelante, cuando sepas como encuadrar serenamente la idea de la muerte dentro de la vida. Más adelante, cuando averigües, por fín, lo que realmente quieres.
pero allá tú si un día, más adelante, te encuentras mirando atrás y pensando:
te pareció muy ingenioso que se les ocurriera lo del poema de cernuda, estuvo bien que se hubieran echado unas risas a tu costa porque te vieran como la protagonista del
Yo fui.
columna ardiente, luna de primavera. mar dorado, ojos grandes.
Busqué lo que pensaba; pensé, como al amanecer en sueño lánguido, lo que pinta el deseo en días adolescentes. Canté, subí, fui luz un día arrastrado en la llama.
y mientras te lo contaban e iban recitando los versos acompañados de gestos melodrámaticos te reías de tí misma, y pensabas que habían estado agudas y ocurrentes.
Como un golpe de viento que deshace la sombra, caí en lo negro, en el mundo insaciable.
Es lunes, pero todavía me dura el regustito de ayer, domingo enxebre y amistoso, celebrando Os caneiros, subiendo en barca por el río Mandeo, comida a rachar en la barcaza, café de pota y queimada na beira do rio. Gaitas, trécolas, panderetas, bombos y tamboriles, contando contos, cantando e botando un baile, vai e ven, vai e ven e baila do dereito e do revés. Tacón, tacón, tacón, punta, tacón, (e nada Resentidos)
Aunque no es la fecha propia de la romería, algunas peñas, asociaciones y grupos de amigos adelantan la fecha de su fiesta particular para escapar de esto. Así que este domingo fueron Os Caneiros Gaiteiros: xentiña, moza e vella, con quien compartir y oportunidad de conocer tipos que hacen historia como O Gaiteiriño do Piñeiro, o personajes con marcada personalidad y look para no olvidar, con sobrenombres peculiares, como Peixe.
Me perdí por la red y me encontré siguiendo la ruta de un hombre muy joven, idealista, con voluntad de hierro y espíritu aventurero, que lo dejó todo atrás para vivir su sueño salvaje... y para morir, con 24 años. Inspirándose en su viaje se han hecho documentales y una película dirigida por Sean Penn, que no ví en su momento porque pensé que me iba a impactar:
"Hacia rutas salvajeses la reconstrucción de los últimos dos años de vida de Chris McCandles, un joven que tras graduarse en 1990 y donar a Oxfamlos $24000 que tenía para estudiar derecho, decidió renunciar a todas las comodidades de la vida moderna y emprender un viaje que lo llevaría almonte McKinley, en Alaska, donde murió de hambre"
Pero también hay personas curtidas en la vida salvaje, más realistas, que tienen una visión de su vida no tan romántica:
"muchos habitantes de Alaska reaccionaron con rabia frente a su estupidez. Tendría que ser un completo idiota para morirse de inanición en pleno verano a 20 millas de la carretera"
[…] Cuando usted considera lo que hizo McCandless, desde mi perspectiva, se ve rápidamente que fue simplemente tonto, trágico, y desconsiderado. Primero, empleó muy poco tiempo en el aprendizaje de cómo era realmente la vida salvaje. Llegó al Stampede Trail incluso sin un mapa del área. Si él hubiera tenido un mapa podría haber salido sin dificultades. […]
Anduve gugleando y después de estar un rato con Chris McCandles, me he quedado pillada entre la atracción por una persona cuyo punto de vista comprendo y admiro, y el rechazo que me produce la falta de respeto por el peligro.
A saber que vísceras profundas me revuelve, allá donde habita la cobardía y el miedo.
Fotos de archivo de McCandles
El trailer de la película basada en su experiencia
Siempre bromeamos con eso de que somos como un matrimonio de muchos años, y por eso nos llevamos tan mal y tan bien a la vez, ya que nos conocemos mucho. Son 20 años viéndonos todas las mañanas en el trabajo.
-buenos dias
-mmmm...
Ahora que te marchas a trabajar al otro lado de la ciudad y no te veré al entrar por la mañana ahí sentado, con tu rebelión.org creo que te echaré muchísimo de menos.
Todavía tengo la escena grabada en la memoria, cuando apareciste ahí, en la puerta de la oficina, con tus 23 añitos, y aquella cazadora de cuero marrón gastada y dijiste: -Ola, son fulanito. Eras galego falante, parecías tímido y yo pensé: oh, pero que tiernito es. Y tú pensaste que yo debía ser un poco monja porque me viste coger de entre los libros una biografía de Santa Teresa para mi madre.
Y cuanto hemos trabajado juntos, con aquella ilusión por hacerlo bien del principio, y cómo el trabajo nos fué desencantando. Pero a cambio, también hemos vagueado más!
Y en este tiempo compartimos a las personas que fueron pasando por nuestras vidas a lo largo de los años y nuestras propias vivencias. Fuimos los más íntimos confidentes y consejeros, acerca del amor, acerca de la vida. Y vivimos ese pacto en que nos prometimos contar el uno con el otro, no hasta 2 o hasta 10,sino contar conmigo, como dice Benedetti. Y supimos que suerte era tener un amigo, una amiga, que podíamos ver en el trabajo cada día.
Y recuerdas cuando cambiamos la hora del café por la del vinito, y escapábamos hasta los Castros a tomar las tapas de pulpitos a la plancha en el bar de Jacinto?. También pasamos buenos ratos durante los desayunos en el Gastoff, con aquel camarero tan generoso al que le caíamos bien, que te traía unos enormes tres en uno y a mi me añadía unos espárragos de escaqueo para acompañar la tortilla francesa. Y jugábamos a adivinar quien de nosotros dos era el que le gustaba.
Y aquella época de ligón nocturno que tuviste, de gato que se va por los tejados, cuando yo intentaba cubrirte si no te despertabas a tiempo, o acudía presurosa en tu auxilio, aunque no mandaras S.O.S. Y esas otras temporadas en que tú le echabas un pulso a la tristeza para quitármela de encima.
Y los becarios/as de Italia...
Y los socavones de alejamiento mutuo, que también los hubo, en que levantábamos el puente levadizo y el otro llegaba y se encontraba con el foso. Pero que aun en esos tiempos peores, siempre acudían nuestros nombres a señalar los dedos de una mano al contabilizar los amigos de verdad y por eso nos elegimos para hacer testamento de voluntades. Y un dia apareciste con la pipa de la paz que era verde, con florecitas blancas, y sigue ahí la pobre, media mustia, resistiendo. Y no bastaron los reproches de puntualidad -o la falta de ella- ni aquella guerra del agua, ni las frases lanzadas como dardos afilados, ni los focos de luz en los antes evocadores rincones en penumbra, ni las distimias, ni los egocentrismos variados, para anular lo que construimos.
Y ahora te marchas, y yo me alegro tanto por tí, porque vas a estar muy bien, y se amplían tus horizontes, y además el trabajo será mucho mejor, y ganarás más dinero. Aunque yo miro para el ordenador de enfrente...
Y no me gusta nada ver a la ausencia sentada en tu mesa.
"A los 15, me dediqué en cuerpo y alma a aprender. A los 30, había plantado el pié firmemente sobre la tierra. A los 40 ya no sufría ante las perplejidades. A los 50 sabía cuales eran los mandatos divinos. A los 60 estaba dispuesto a escucharlos. A los 70 podía seguir los dictados de mi propio corazón, pues ya no deseaba ir más allá de los límites del bien."
Los expertos no se ponen de acuerdo sobre si existe o no la llamada crisis de la mediana edad. Casi mejor, porque mucha gente, cuando se alude a ella, ve inmediatamente a un hombre con poco pelo y mucha barriga, que de pronto deja a su mujer por otra 15 ó 20 años más joven y se compra un descapotable rojo (existe tambien la versión moto de alta cilindrada y casco plateado)
Sin embargo sí creo que, algunas personas, después de cumplir determinadas etapas (a cada uno le llega cuando le llega y le dura lo que le dura) pasamos por un periodo de introspección y reflexión, y de él puede surgir la necesidad de hacer ciertos reajustes en algunos aspectos de la vida, con respecto al futuro, o incluso al pasado. Y eso puede llevar a un cambio, que no tiene por qué ser notorio para los demás, ni ir acompañado de una crisis, si entendemos esa palabra en su acepción de dificultad y complicación, aunque puede que le vaya bien utilizándola con losotros significados que tiene, más amplios y apropiados.
En mi crisis de la mediana edad, creo que voy progresando adecuadamente en los pequeños ajustes, y apuntando los cambios que debería hacer para mejorar mi vida, pero me he encontrado con una piedra en el camino que me impide avanzar:
El modo de afrontar mi propia mortalidad.
(En adelante, "el tema").
Me urge encontrar una respuesta coherente a la cuestión de mi propia muerte y la de los demás. Necesito familiarizarme con la inevitabilidad de la vejez y la muerte: mirarlas con calma y serenidad. Pero no sé cómo. (Y las respuestas no vienen solas)
Ya sé que hay quienes nunca piensan en ello y pasan por la vida como si no fuera un bien finito, como si fuesen a vivir eternamente. Pero para mí es necesario hacer las paces con el concepto muerte. Creo que solo así podría ver la vejez como una etapa más de la vida, con sus momentos de plenitud y felicidad, y no un lastimoso tiempo de penalidades mientras se espera con angustia el momento de dejar la vida (aunque, frecuentemente, cuando nosotros dejamos la vida, ella ya nos ha dejado a nosotros)