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la mediana edad : cambio sí, crisis no. (serie el tema)

Publicado en 7 de Julio, 2008, 19:29. en ¿Y POR QUÉ ME CUENTAS TU VIDA?.
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"A los 15, me dediqué en cuerpo y alma a aprender. A los 30, había plantado el pié firmemente sobre la tierra. A los 40 ya no sufría ante las perplejidades. A los 50 sabía cuales eran los mandatos divinos. A los 60 estaba dispuesto a escucharlos. A los 70 podía seguir los dictados de mi propio corazón, pues ya no deseaba ir más allá de los límites del bien."

Confucio

Los expertos no se ponen de acuerdo sobre si existe o no la llamada crisis de la mediana edadCasi mejor, porque mucha gente, cuando se alude a ella, ve inmediatamente a un hombre con poco pelo y mucha barriga, que de pronto deja a su mujer por otra 15 ó 20 años más joven y se compra un descapotable rojo (existe tambien la versión moto de alta cilindrada y casco plateado)

Sin embargo sí creo que, algunas personas, después de cumplir determinadas etapas (a cada uno le llega cuando le llega y le dura lo que le dura) pasamos por un periodo de introspección y reflexión, y de él puede surgir la necesidad de hacer ciertos reajustes en algunos aspectos de la vida, con respecto al futuro, o incluso al pasado. Y eso puede llevar a un cambio, que no tiene por qué ser notorio para los demás, ni ir acompañado de una crisis, si entendemos esa palabra en su acepción de dificultad y complicación, aunque puede que le vaya bien utilizándola con los otros significados que tiene, más amplios y apropiados.

En mi crisis de la mediana edad, creo que voy progresando adecuadamente en los pequeños ajustes, y apuntando los cambios que debería hacer para mejorar mi vida, pero me he encontrado con una piedra en el camino que me impide avanzar: 

El modo de afrontar mi propia mortalidad.

(En adelante, "el tema"). 

Me urge encontrar una respuesta coherente a la cuestión de mi propia muerte y la de los demás. Necesito familiarizarme con la inevitabilidad de la vejez y la muerte: mirarlas con calma y serenidad. Pero no sé cómo. (Y las respuestas no vienen solas)

Ya sé que hay quienes nunca piensan en ello y pasan por la vida como si no fuera un bien finito, como si fuesen a vivir eternamente. Pero para mí es necesario hacer las paces con el concepto muerte. Creo que solo así podría ver la vejez como una etapa más de la vida, con sus momentos de plenitud y felicidad, y no un lastimoso tiempo de penalidades mientras se espera con angustia  el momento de dejar la vida (aunque, frecuentemente, cuando nosotros dejamos la vida, ella ya nos ha dejado a nosotros)