árvores do sul produzem uma fruta estranha, sangue nas folhas e sangue nas raízes, corpos negros balançando na brisa do sul, frutas estranhas penduradas nos álamos
fue billie holiday cantando con su emotiva y triste voz lo raras que son las frutas que dan los árboles del sur
 se puede escuchar al mismo tiempo la canción en otra ventana distinta
quien me llevó a hacerme una idea romántica del jazz, relacionándolo con clubs de aire enrarecido, humo de cigarrillos, sensualidad y vapores de alcohol. una música que me parecía propia del mundo marginal, con músicos cargando con su maleta y su instrumento de una a otra ciudad. ya no.
pero en vivo, aún conserva para mí esa magia de romper las normas, de explorar. de ser una música nunca igual, una amalgama de expresión y sonido.
estos días están en el teatro da ópera da coruña con el ciclo de conciertos de jazz, y anoche disfruté en el homenaje a oscar peterson con monty alexander al piano, jazz y reggae, su pelo blanco, su cuerpo inquieto. y las manos de oliver jones que no tienen tantos años como su cuerpo. y en contraste la juventud del pequeño de los hermanos clayton.

foto de Eddy Westveer
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