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a coruña, av. da marina -foto de ayla en flickr-
En los primeros domingos soleados de la primavera A Coruña se despereza, se abre y la gente que ya está de por sí vertida en la calle, se pasea por los aperitivos de las tabernas, se desparrama por calles y plazas, atesta las terrazas de los cafés, [incluídos los noctámbulos del sábado, con sus gafas de sol].
Los Cantones, A Mariña, O Parrote, María Pita, todas las calles del Centro tienen algo de espectáculo, explotan en bullicio y colores, alternan luces y contraluces. Yo también quise mezclarme en el alboroto poniéndome a la cola de la Italiana, [reflejan las galerías de la Marina el sonido de las caracolas, el destello del sol en el mar de la Dársena], el siguiente por favor, entramos por una puerta, salimos por la otra con el helado en la mano, queda inaugurada la temporada!
Es la ciudad en la que vivo, en esta esquinita del mundo. La que me susurra en los rincones, como un amante secreto, cositas que sólo yo puedo escuchar.
- - Galerías como las de la Av. da Mariña, de las que tanto presumimos, las hay en muchos lugares de Galicia. Incluso se comenta que su construcción tiene origen en un arquitecto que provenía de Vitoria a mediados del s. XIX; lo que importa es que en A Coruña alcanzaron su identidad. Se dice que hasta Le Corbussier tuvo guardadas unas fotos, asombrado de su belleza. (Lo mismo es una leyenda urbana -de A Coruña-. Lo recoge Mariano Tudela)
aquí en gallego, y para decir algo ó ver qué se dice
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