|

Soñé que me salpicaba en la cara mi propia mierda. Era un accidente en un baño público, lo más parecido a sentirse Peter Sellers en la secuencia del baño en the Party.
De un modo fortuíto y sin ninguna intención, también destapaba el contenedor de los trapos sucios [lliteralmente] de alguien y, mientras el propietario de la ropa hedionda buscaba la manera de tapar de nuevo el colector antes de que alguien se percatase, yo intentaba ahorrarle la vergüenza de saber que ya lo había visto. Escondida en una esquinita, sin moverme, conteniendo la respiración, observaba comprensiva y nerviosa el azoramiento y la ansiedad del pobre dueño de los trapos malolientes [lo que se llama ser cobarde por compasión]
Una no quiere creer en la simbología de los sueños, pero hay veces...
O post orixinal en galego aquí, con enlaces a lo citado y comentarios.
|