Foto: Lecho del río Mero (Cambre, A Coruña)  Y la aprensión fue agujereando la noche. Me trajo el eco de mi antiguo lamento, se me vino encima el peso de la verdad inevitable. El filo de ese pensamiento cortando en lo absurdo de la existencia, royendo en mi pobre vida.
Entonces, ceremoniosa, me acosté [ y a esperar a que pase.]
__________________________________________________________
El post en gallego aquí
|