habías olvidado que seguías en prisión remunerada de régimen abierto, hasta que esta mañana sonó la alarma del móvil y te llevó de nuevo detrás de los barrotes.
allá tú, si te empeñas en verlo así.
mira por la ventana, ahí siguen los mirlos al tajo, empeñados en sus lombrices. sábados y domingos incluídos.
Puse un hechizo en ti porque eres mia, es mejor que dejes las cosas que estás haciendo, te digo, ten cuidado, no estoy mintiendo.
y cuando, por fín, me desprendí de su hechizo quedé libre. y tan vacía que dije: ojalá me pasara algo, aunque sea malo. cualquier cosa mejor que no sentir. hubiera podido recitarle el poema de Carlos Edmundo de Ory:
no te quedes quieto mirándome como si quisieras decirme que hay demasiadas cosas mudas debajo de lo que se dice
dame algo lento y delgado como un cuchillo por la espalda y si no tienes nada que darme ¡dame todo lo que te falta!
luego me pasó algo, perofué malo, y ya solo quise dormir mecida por las aguas de la corriente cotidiana. aunque hoy, en los segundos que duró la chispa de esa mirada, añoré estar bajo su hechizo, como entonces.
Los veo alguna vez corriendo en grupo, entrenando, sin camiseta, depilados, músculos marcados. Y miro, claro, no dejan de ser un montón de tíos cachas a torso descubierto. Pero casi todos veinteañeros. Los bomberitos no me van.
O eso creía. Porque ayer tuve que llamar a los bomberos (me refugié en la habitación del fondo con el teléfono y el gato, la adrenalina a tope) y, cuando el peligro ya había pasado, mientras ellos se ocupaban y yo recobraba la calma, con el rabillo del ojo como polaroid, observaba ángulos, enfoques, planos, centrados, detalles... buscando formas, imágenes. Yo, tan pequeñita, con tres fornidos bomberos.
Temes lo desconocido, como los gatos.(Ellos corren a un lugar seguro, adoptan la postura de prevenido y observan). Es instintivo en todos los animales ponerse a salvo ante lo desconocido.
Y qué ocurre, chica, si ese lugar que tú creías seguro ya no te lo parece? Qué pasa entonces con tu instinto de conservación? pito, pito, gorgorito?
Y lo jodido es que sabes que conservar la vida no es lo mismo que vivir.
si te levantas hoy y sientes que has envejecido como diez años y delante del espejo observas que tu cuerpo se desmorona. no será porque no te hayas preparado para envejecer, porque cuando cumpliste los 20 ya te sentiste un poco-bastante vieja, -por aquello de eighteen, nineteen, tuenty, y ya para los restos -ty- y cada década una crisis -que ya empezaba tres o cuatro años antes para mentalizarte-
y,
qué esperabas si ya de chiquita creías que la edad ideal para casarse eran los 16, antes de ser demasiado vieja.?
con esta imagen nos recordó hoy google que es san valentín. otra maravillosa fiesta consumista que podría hacerme sentir como el culo por no tener somebody to love en este dia. "podría", pero va a ser que no:
sin ramodefloresorpresaohporfavorquelindogracias, ni bombones, ni cena romántica, igualmente puedo celebrar que el "amor" está ahí.
y el hecho de saber que esas sensaciones maravillosas tengan mucho que ver con agentes químicos no me chafará que celebre la vida.
porque, aunque lleve aparejada la muerte, ella es sólo el "no ser"...
y, como de momento soy, puedo abandonarme a la emoción leyendo, por ejemplo, a garcía lorca:
En Viena bailaré contigo con un disfraz que tenga cabeza de río. ¡Mira qué orillas tengo de jacintos! Dejaré mi boca entre tus piernas, mi alma en fotografías y azucenas, y en las ondas oscuras de tu andar quiero, amor mío, amor mío, dejar, violín y sepulcro, las cintas del vals.
El hombre que vestía traje y corbata me apuntó directamente con su bolígrafo y en su blanca dentadura se reflejó el logotipo del Banco. Voluntariamente cogí el arma y firmé.
No he cambiado (tanto): ahí están las fobias, los poemas, las taquicardias, los afectos, las madrigueras, los árboles, los kioskos, los caminos, los atardeceres, los olores... unas cosas caducan y otras permanecen. Las flores siguen ahí, aún en invierno, entre las ráfagas de viento y la lluvia mansa. Ellas son la razón por la que quería tener una terraza, pero quizá hay otras, como imaginar un atajo hacia el optimismo.
Puesta a soñar,
a sentirme esperanzada,
un dia cualquiera enterré bulbos de narcisos, así como despistada, y aparecieron de pronto, esta semana
Y el otro día, cuando más arreciaba la lluvia, me fijé en que la azalea se abría
El domingo de carnaval empezó a desenvolverse la primera cala. Creía que empezaban a florecer en primavera. (Las calas que plantó mi hermana, cuando aún la muerte era una metáfora)
Las prímulas, tan humilditas, tan alegres, tan baratas, están ya agotadas de tanto florecer, que agradecidas.
Este ciclamen y su gemelo, en fucsia, llevan cuatro meses desbordándose de flores
El arbusto que me traje en diciembre está acostumbrándose (estamos acostumbrándonos). No sé si lo nuestro funcionará, porque me tiene desconcertada
El mismo día compré varios pensamientos, todos positivos, para que no se quedara la terraza triste mientras no florecen las de primavera
Y también floreció EL esqueje de LA planta de mi madre, (la que plantó hace más de 15 años). Ahora, como homenaje, hay vástagos repartidos por todas las casas de la familia, y se llama LA planta de mamá, o LA planta de la abuela, o LA planta de la bisa. LA planta de mamá está en el cesto que también hizo ella "para entretenerse". La planta y el cesto son importantes para mí. (Es una jodienda que algo perecedero tenga tanto valor)
Con lo vulnerables que somos todos en este enorme mundo y, en vez de resguardarnos y arrebujarnos en abrazos, nos subimos a la plataforma de nuestra soberbia y desprendemos incompresión y desprecio. Nos creemos tan listos que podemos leer en las mentes ajenas y sin más base que intuiciones torcidas, formamos conceptos que asumimos como verdades sostenidas por arbotantes de intolerancia. No me excluyo: igualmente excavo la zanja que me separa de otros a quienes amo.
Poida que andivera o antroidiño por aquí, debeu vir seguindo o rego de migallas das filloas e as orellas. Pareceume velo facendo equilibrios na vía do tren e na ponte de troncos... estaba un pouco esvaído, meu probe, esfiañado de recordos vellos e a afogar subindo a costa da beira do río mendo.
Otra vez nadando para mantener la nariz fuera del agua ¿es que vivir n u n c a va a ser sencillo? No sé si meterme bajo la manta del sofá y suicidarme lentamente viendo películas.
Las escalinatas de san jorge estuvieron allí siempre que pasé, pero hoy, bajando la escalera, me vino a la memoria un recuerdo lejano y me ví recostada al sol, posando para la fotografía, 30 años atrás. Me puse exactamente en el mismo lugar y en la misma postura, y de pronto me invadió una extraña sensación de atemporalidad. Por unos segundos parecía posible pegar el salto y volver.
Le pregunté a mi sombra: quien eres y que has hecho conmigo?
Chove en Coruña, que falla fai. Hoy toca pagar el alquiler, reponer las bombonas, ir al taller a mirar que coño de ruido es ese del coche, hacer cuentas y rebuscar en el trastero de las ilusiones arrinconadas alguna, aunque sea pequeñita, para -como dice Neruda- "evitar la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar".
Ya estoy en mi mesa de trabajo que, dia tras dia, me espera para que lleve a cabo mis aburridas tareas de oficina.
Y ya sé que la rutina nos protege. Pero también hace que la vida se deslice tan rápida y silenciosamente, tan igual, incluso en sus pequeñas modificaciones, que se hace dificil destacar dias, emociones, distinguir en el recuerdo un año de otro. Esta rutina de lo cotidiano todo lo unifica, marchan los dias uniformados como los hombres del ejército, todos iguales, a un mismo ritmo, un dó, un dó...
Alguna vez se me cuelan por las rendijitas de la memoria flashes de escenas vistas o imaginadas que ya me ensombrecen el dia, como la que vi hace algunos meses en el telediario: un hombre que mataba a palos a su perro, un pastor alemán que llevó su fidelidad hasta la muerte.
(El enlace pide que confirmes que eres mayor de edad si quieres verlo, porque son imágenes duras. Yo no lo he visto esta vez, y miralo sólo si eres fuerte)
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Menos mal que, estos dias, he visto otras actitudes que contrarestan esa brutalidad: son los particulares y asociaciones que recogen, cuidan, sanan y buscan hogares para animales maltratados y abandonados. Se te encoge el corazón cuando ves esos animalitos desprotegidos, algunos de los cuales tienen una terrible historia detrás de ellos, como la de esta gatita:
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que ya no morirá a pedradas.
Desde ayer, una gatita enferma y asustada ya tiene un hogar calentito y alguien que le da cariño: la adopté para mi sobrino, que pedía un gato, y ya pensábamos en una tienda de animales -tan monos ellos- olvidando a los que de verdad necesitan un hogar. A las dos horas ronroneaba confiada a pesar de la casa y las personas extrañas, y ya se había ganado el afecto de todos (¿como puede confiar en los humanos después de lo que le hicieron?). -Ahora mi gata me odia: observaba desde lo alto de una estantería a la intrusa, y desde ayer no me habla-
Pero allí tuvimos que dejar, en la Clinica del Sol, un gato sin rabo, una gata coja, un perro anciano, uno renqueante, y varios más. Las cuidadoras se lo toman con sentido del humor, "aparta, abuelito", cuentan que no pueden dedicarles mucho tiempo, y saben que, a ésos, nadie los adoptará nunca porque solo personas muy especiales quieren llevarse tullidos, enfermos o ciegos a casa. (Y las personas especiales no abundan) .
Parece ser que podría ayudar yendo a visitarlos, cepillarlos y jugar un rato con ellos, darles un poco de cariño. Iré, ya que no tengo valor para adoptarlos y, como decía mi madre: "pobriños, non teñen mais ben que o que se lles fai".
No hay escapatoria, después de ver eso, hay que ayudar, y no valen excusas, porque aun si no se dispone de tiempo, siempre se pueden aportar unos euritos para contribuir a su mantenimiento. "Un gran non fai graneiro, pero axuda ó compañeiro". Esas personas con las que hablé, que de una manera desinteresada dedican su tiempo, esfuerzo y dinero, sin reconocimiento de ningún tipo, me hacen cambiar la mirada hacia el mundo, y saber que, a pesar de los apaleadores, otro mundo es posible.